Amor incondicional
Pregunta:
¿Puedes darme un ejemplo de amor incondicional --no hablo del aspecto espiritual, sino cuando las cosas se ponen difíciles en este nivel físico?

Respuesta: 
Hace mucho tiempo trabajé de técnico psiquiátrico en un hospital.  Había un paciente en particular que tenía cerca de 90 años.  Era pura piel y huesos y tenía grandes llagas en la espalda; sus ojos se hallaban casi cerrados debido a una infección, y en su habitación había un olor desagradable.  La mayoría de las enfermeras y los asistentes no querían ocuparse para nada de este hombre ya que se esperaba que muriese muy pronto. Entonces le pedí al doctor y la enfermera si estaría bien que yo me ocupase de él, y me dieron permiso para hacerlo.

Roté su cuerpo y limpié sus llagas con agua oxigenada y le coloqué luces termales durante períodos de tiempo prolongados.  En tres semanas las llagas se habían ido.  Le puse talco, cambié sus pañales y limpié sus ojos.

En un momento dado comenzó a hablarme.  Me sorprendió porque durante todo el tiempo en que trabajé en el hospital este hombre viejo no había hablado, y yo asumí que había perdido el poder de la palabra.  Me explicó que no quería hablar porque
el resto del personal lo trataba como si ya hubiese muerto.  Tuvimos una hermosa conversación como se detalla a continuación:
 
Me dijo:
"Hubo veces en que me rotaste algo bruscamente."

Respondí:
"Agradece que lo hice."

Me dijo, riendo:
"Lo estoy,  aún así me diste vuelta algo bruscamente."
 
Le sonreí y pregunté:
"¿Por qué no me hablaste antes?"

"Porque pensé que si decía algo ibas a detenerte."

"Eso es porque no me conocías", dije.

"Ahora te conozco - dijo - y es por ello que te estoy diciendo que lo hagas más suavemente."  Y ambos reímos.

Me aseguré de que su habitación fuese una de las que oliese mejor en el hospital.  Me aseguré de que su cama estuviese limpia.  Sabía que no iba a vivir mucho tiempo más, pero mientras vivió me aseguré de que tuviese la atención que merecía como un ser humano.
 
Cuando murió su cuerpo no tenía llagas.  Cuando él murió estaba contento de que a alguien le había importado lo suficientemente como para cuidarlo.  Murió cuando yo estaba en la habitación con él. 

Me dijo:
"Me gustaría morir ahora."

Respondí:
"Bueno, pero no antes de que yo te de un abrazo."

Sonrió:
"¿Qué crees que estoy esperando?"

Lo abracé y murió, y yo lloré.  Luego lo lavé porque me importaba lo suficiente.
 
Al amor incondicional no le importan los olores, las apariencias o cualquier otra condición.  Se trata solamente de "amarlos de todas formas".  Ese hombre está muerto, y también está vivo en mí y tal vez en tí con quien comparto la experiencia.


(John-Roger. Del libro "Relaciones: Amor, Matrimonio y Espíritu")
 


 
UNA FRASE PARA ACOMPAÑARTE EN LA SEMANA:
 
"En las manos de cada persona, Dios colocó un Don. Es el instrumento que El usa para manifestarse al mundo
y ayudar a la humanidad"  (Paulo Coelho, "Brida").
 
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