Thomas Alva Edison tuvo una vida llena de propósitos. Nacido el 11 de febrero de 1847 en Ohio, sus profesores se quejaban porque no hacía sus tareas y nunca entendía ni aprendía. Finalmente abandonó la escuela para no volver nunca más.
Thomas, el menor de siete hermanos, de joven vendió golosinas y diarios en los trenes. Como le sobraba tiempo para sus lecturas, experimentaba con máquinas de imprentas y con distintos aparatos mecánicos y eléctricos, en un laboratorio que acondicionó él mismo.
A los 21 años creó su primer invento, una máquina para votar en las elecciones, que no interesó a nadie. Después creó un indicador automático de acotaciones de la bolsa de valores. Lo vendió por 40.000 dólares, y con ese dinero tomó la decisión de trabajar en un laboratorio propio, en un suburbio de Nueva York.
En 1876 Edison se propuso realizar una invención cada diez días. Si bien no llegó a tanto, logró patentar 300 invenciones suyas en cuatro años, lo que equivale a una creación cada cinco días.
En 1877 inventó el fonógrafo y en 1871 se propuso el desafío de obtener luz a partir de la energía eléctrica. Intentó con filamentos de todo tipo, y para ello gastó una fortuna en encontrar el filamento ideal: un hilo de algodón parcialmente carbonizado dentro de un bombillo al que se le transmitía corriente eléctrica hasta la incandescencia. En 1879, una lámpara así construida brilló por 48 horas continuas en las conmemoraciones de fin de año.
En 1882 construyó su primera central eléctrica en Nueva York, movida a carbón y conseguía encender 7200 lámparas a la vez, iluminando un barrio entero. Edison también perfeccionó el teléfono, el fonógrafo, y muchos inventos más.
En conjunto, esas invenciones modificaron los hábitos en todo el mundo, y consagraron definitivamente la tecnología. Thomas Alva Edison murió el 18 de octubre de 1931 en West Orange.
Thomas Alva Edison decía: “Es posible describir los factores más importantes de la investigación en pocas palabras: consisten en un conocimiento definitivo de lo que deseo alcanzar. Debes elegir un propósito en tu propia mente, con persistencia, y comenzar a buscar lo que deseas. Y tienes que seguir buscando, sin importar cuántas veces enfrentes una decepción.”
Y agregó: “Te invito a que te rehúses a ser influido por el hecho de que quizás otra persona haya perseguido la misma idea, sin tener éxito. En cambio, elige convencerte de la idea, y ten la certeza que, en algún lugar, existe la solución al problema. Y vas a encontrarla.”